Amor VS Miedo

Darte tiempo a conocer una persona, a ir descubriéndola, ir conociendo cada pedazo de su ser, y enamorarte lentamente. Recorrer cada centímetro de su esencia, y querer más, siempre tener ganas de más. Nunca es suficiente el tiempo, cuando uno está cómodo y está donde quiere estar y con quien quiere estar. Esas miradas que duran unos segundos y se convierten en una eternidad. Esas miradas en las que nos metemos en el cuerpo del otro y sentimos, sin tocar, simplemente observando, empapándonos con su interior. Somos observadores constantes. Vemos, miramos, nos llenamos de todo eso que hace al otro. Todo eso, cada palabra, cada segundo, cada beso, cada abrazo, cada respiración, cada risa, todos los momentos, todos los pensamientos, todo eso que disfrutamos intensamente, todo eso: es AMOR.
Es el amor, el que rompe las barreras que construímos con miedo. El que nos vuelve vulnerables. El que nos hace sentir cosas que nunca sentimos antes, que nos resultan extrañas, pero que al mismo tiempo nos llenan de emociones increíbles a las que nos volvemos adictos. El que nos lleva al deseo constante de compartir todo con la otra persona. Es una droga que no lastima ni aburre. Es como comer chocolate y que valga la pena el dolor de panza después. Nos permite sobrevivir, soportar cualquier tipo de sufrimientos, porque sabemos que vale la pena.
Sentir amor, es una de las mejores cosas que nos puede pasar. Vivimos por ese amor, vivimos buscándolo, y si es necesario, hasta lo inventamos, lo creamos. Pero cuando ese amor viene solo, y es puro y verdadero, ya no existe nada en el mundo que nos aleje de el. Y aunque tratemos, es inevitable sentirlo, porque las emociones que trae, son insuperables. Sabemos que el amor también trae sufrimiento, pero ni el más grande de los miedos, puede impedirlo. El amor es ciego, no piensa, solo siente. Y cuando siente, y lo sentimos latir en nuestro cuerpo, es cuando todo en el universo, comienza a cobrar sentido.

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