Incidente VS Conciencia



Cuántas veces escuchamos a la gente, quejarse de la miseria, la inseguridad, la violencia y la contaminación? Ellos, nosotros, todos. Todos hablamos como si solo fuéramos víctimas de las desgracias que pasan a nuestro alrededor, y no tuviéramos nada de responsabilidad, o no fuéramos capaces de hacer algo al respecto a esta altura. Como si fuera tarde, como si lo único que nos quedara por hacer fuera quejarnos, y evitar todo contacto con seres desconocidos o sospechosos que puedan atentar contra nuestro bienestar. Con el paso del tiempo, fuimos cerrando los ojos, fuimos perdiendo fe, y pusimos la responsabilidad en otros, los políticos, nuestros padres, el vecino... como si no tuviéramos otra opción. Hace unos días, volvía a casa en mi auto, y pasó algo que no me permitió mantener los ojos cerrados esta vez. Tuve que ver, tuve que ponerme a pensar, y no pude más que venir a escribir. Hay acciones que pueden parecer insignificantes, que pueden pasar desapercibidas por algunos. Acciones que nosotros mismos realizamos, sin conciencia, sin pensar, sin darnos cuenta. Y eso duele, duele ver, como nos hace falta un hábito vital, el de cuidar nuestro mundo, y consecuentemente a la humanidad. No debería ser natural, el hacernos cargo de nuestra tierra? Así como nos cuidamos a nosotros mismos, a nuestra familia, a nuestra casa y nuestras pertenencias, no deberíamos cuidar también nuestras calles, nuestros árboles, nuestro aire? Como contaba, hace unos días, mientras esperaba que la luz del semáforo se pusiera en verde, una mano sin cara, se asomo desde la ventanilla de un auto y tiró un envoltorio de helado al piso. La ventanilla se cerró, la luz se tornó verde, y la historia siguió su curso. El punto es, que este hecho, es algo recurrente. Hoy, iba en el colectivo camino a mi casa, y al lado mio, se sentó un señor, de 40 años más o menos, que sostenía un cuaderno de trabajo. A los pocos minutos del viaje, este señor, empezó a arrancar hojas de su cuaderno que no le servían, y tirarlas por la ventana del colectivo. Y yo, me desconcerté, y no supe que hacer. Me moría de ganas de pedirle a esa persona que dejara de hacer lo que estaba haciendo. Pero esta vez, el señor sí tenía una cara, y hasta un nombre, y por miedo, me quedé callada. Pero sentí impotencia, me sentí responsable, sentí que TENÍA que hacer algo. De nuevo, se trata de conciencia. Todos, y me incluyo, tenemos momentos de lucidez, en los que actuamos con plena conciencia y todo lo que hacemos, lo hacemos prestando atención cuidadosamente. Pero en la mayoría del tiempo, actuamos sin pensar. No solo cuando se trata de cuidar el mundo y no contaminar, sino, en todos los aspectos de nuestra vida: Entre amigos, en el amor, con la familia, con el trabajo, el estudio, etc. El punto está, en que en el día a día, gane la conciencia. No se puede pretender VIVIR TODO EL TIEMPO CONSCIENTE, porque somos personas impulsivas, y muchas veces actuamos por costumbre, repetición. Pero sí podemos pretender, cambiar esas malas costumbres, con conciencia.

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