A veces basta tan solo un segundo, una mirada, para descubrir la esencia de una persona. Sus verdades, su miedos, su historia...
Resulta que un día se despertó, y dejó de hacer lo que otros querían para hacer lo que a ella le hacía bien, entonces les explicó a todos: "Yo tengo una vida... si ustedes me quieren y me respetan va a aceptarme como soy, yo tengo una vida que quiero vivir porque se que es fugaz, entonces yo entiendo que ustedes quieran lo mejor para mi, y que muchas veces sientan que me estoy equivocando, pero si quiero vivir, necesito golpearme, necesito sufrir, y aprender. Yo entiendo que no soporten al chico de la esquina que pretende ser mi amigo, pero si me quieren, tienen que darse cuenta que es la persona que elijo. También puedo entender que no estén de acuerdo con las cosas que digo, pero ustedes deberían pensar que yo muchas veces no estoy de acuerdo ni con sus parejas, ni con lo que dicen, y sin embargo, los quiero y los respeto tal cual son, aunque les crezca una teta en la medio de la frente, o tengan un sexto dedo en la mano, o se queden con las narinas dilatadas por el resto de la eternidad."
Y ella nunca fue así, por eso siempre tuvo pocos amigos. Porque cuando algo no le gusta lo dice, y cuando le molesta lo dice, y cuando algo le saca, se saca. Deberíamos tolerarnos y entender que somos personas que tenemos decisiones, que amamos y lloramos de forma similar, que si a uno le duele, a ella también... ¿Por qué piensan que no le dolería?
Y ella se cansa de tanto, de todos, pero a la vez, de ella misma. De las que se odian, pero después son amigas y salen todas juntas, los que hablan pero jamás dijeron nada, los que mienten pero jamás se hacen cargo, los que molestan pero nunca están, los fantasmas, las cosas, la vida. Y ella cree, hundida en sus pensamientos, que si la mitad del tiempo que tenemos, lo dedicáramos a cosas productivas, a enriquecernos, a vivir como se debe, y dejáramos de pensar y de hacer para que digan o piensen, disfrutaríamos mucho más, seríamos un poco menos infelices, estaríamos un poco más llenos de cosas, y no de mierda. Luego ella se acostó, y eligió. Eligió lo que quiere, y lo que no, lo que hace, lo que es bueno y lo que es malo, eligió porque tiene libertad de querer y no querer, de sentir y de no querer sentir, eligió tener miedo y seguridad, eligió inseguridad y soledad. Ella tiene, comparte y da. No acumula, no muestra, no está, no es, ni fue. Ver lo simple, lo complejo, lo profundo y lo superficial. Cuesta demasiado pero quiere. Vacía o llena, pero en ella misma, con esto y con lo otro. Ve la cima, pero puede que elija el suelo.
A veces ella, escondida en su adolescencia, prefiere no hablar de sus estados, a veces escucha música, se aleja, se abstrae. Está algo cansada, está durmiendo poco, o mejor, viviendo demasiado. Y ahora anhela aprender a controlar los extremos, porque cree que al escapar de la soledad, todo en su vida parece un atropello. Pero no, no todo es lo que parece. Se trata de una mujer que conocí hace tiempo. Soledad está siempre acompañada. Me aventuré a conocerla. Su mano la eriza constantemente con roces, ella se acuesta en su cama y deja la pc prendida para no sentirse sola. Nunca hace nada, para hacer siempre lo mismo. Ella tiene miedo, pero sigue buscando. Soledad nada en aventuras. Ya no vive los días y ve morir cada noche. Soledad es inteligente, ingeniosamente audaz, natural. Percibe los sonidos que nadie escucha. Soledad grita en silencio. Se refleja en un espejo que nunca miente. Se refleja en un espejo que nunca miente, fotografía cada movimiento en su cortina. Soledad es ella. Soledad es aceptar, y no entender, que no hay mejor compañía que la soledad.
Resulta que un día se despertó, y dejó de hacer lo que otros querían para hacer lo que a ella le hacía bien, entonces les explicó a todos: "Yo tengo una vida... si ustedes me quieren y me respetan va a aceptarme como soy, yo tengo una vida que quiero vivir porque se que es fugaz, entonces yo entiendo que ustedes quieran lo mejor para mi, y que muchas veces sientan que me estoy equivocando, pero si quiero vivir, necesito golpearme, necesito sufrir, y aprender. Yo entiendo que no soporten al chico de la esquina que pretende ser mi amigo, pero si me quieren, tienen que darse cuenta que es la persona que elijo. También puedo entender que no estén de acuerdo con las cosas que digo, pero ustedes deberían pensar que yo muchas veces no estoy de acuerdo ni con sus parejas, ni con lo que dicen, y sin embargo, los quiero y los respeto tal cual son, aunque les crezca una teta en la medio de la frente, o tengan un sexto dedo en la mano, o se queden con las narinas dilatadas por el resto de la eternidad."
Y ella nunca fue así, por eso siempre tuvo pocos amigos. Porque cuando algo no le gusta lo dice, y cuando le molesta lo dice, y cuando algo le saca, se saca. Deberíamos tolerarnos y entender que somos personas que tenemos decisiones, que amamos y lloramos de forma similar, que si a uno le duele, a ella también... ¿Por qué piensan que no le dolería?
Y ella se cansa de tanto, de todos, pero a la vez, de ella misma. De las que se odian, pero después son amigas y salen todas juntas, los que hablan pero jamás dijeron nada, los que mienten pero jamás se hacen cargo, los que molestan pero nunca están, los fantasmas, las cosas, la vida. Y ella cree, hundida en sus pensamientos, que si la mitad del tiempo que tenemos, lo dedicáramos a cosas productivas, a enriquecernos, a vivir como se debe, y dejáramos de pensar y de hacer para que digan o piensen, disfrutaríamos mucho más, seríamos un poco menos infelices, estaríamos un poco más llenos de cosas, y no de mierda. Luego ella se acostó, y eligió. Eligió lo que quiere, y lo que no, lo que hace, lo que es bueno y lo que es malo, eligió porque tiene libertad de querer y no querer, de sentir y de no querer sentir, eligió tener miedo y seguridad, eligió inseguridad y soledad. Ella tiene, comparte y da. No acumula, no muestra, no está, no es, ni fue. Ver lo simple, lo complejo, lo profundo y lo superficial. Cuesta demasiado pero quiere. Vacía o llena, pero en ella misma, con esto y con lo otro. Ve la cima, pero puede que elija el suelo.
A veces ella, escondida en su adolescencia, prefiere no hablar de sus estados, a veces escucha música, se aleja, se abstrae. Está algo cansada, está durmiendo poco, o mejor, viviendo demasiado. Y ahora anhela aprender a controlar los extremos, porque cree que al escapar de la soledad, todo en su vida parece un atropello. Pero no, no todo es lo que parece. Se trata de una mujer que conocí hace tiempo. Soledad está siempre acompañada. Me aventuré a conocerla. Su mano la eriza constantemente con roces, ella se acuesta en su cama y deja la pc prendida para no sentirse sola. Nunca hace nada, para hacer siempre lo mismo. Ella tiene miedo, pero sigue buscando. Soledad nada en aventuras. Ya no vive los días y ve morir cada noche. Soledad es inteligente, ingeniosamente audaz, natural. Percibe los sonidos que nadie escucha. Soledad grita en silencio. Se refleja en un espejo que nunca miente. Se refleja en un espejo que nunca miente, fotografía cada movimiento en su cortina. Soledad es ella. Soledad es aceptar, y no entender, que no hay mejor compañía que la soledad.
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