Palabras

La palabra mata a la cosa... decía Hegel.

Que significan las palabras? Por qué (a veces) significan tanto?
Tienen poder, pueden lastimarnos tanto como hacernos felices. Pueden sernos indiferentes tanto como ser en lo único en lo que pensamos. Tienen la capacidad de llamar nuestra atención (a veces más que las acciones).
Para muchos, son la vía directa de comunicación entre nuestros pensamientos y sentimientos y el exterior. Pero al fin y al cabo... son SÓLO PALABRAS.
No somos lo que decimos, sino lo que pensamos y lo que hacemos: nuestras acciones, nuestros gestos, nuestras caras.
Y qué pasa cuando lo que sentimos no es lo que demostramos o decimos con el cuerpo? Dejamos de ser nuestras acciones entonces. O no. Somos ese ser, actuando así, en contra de nuestro deseo real, de nuestra esencia. ¿Por qué? A veces es un mecanismo de defensa, es miedo. Y de dónde viene el miedo? De nuestro ego?
Cuál es la verdadera conexión entre lo que comunicamos con el cuerpo (ya sea a través de palabras o acciones) y nuestra esencia? ¿Por qué no podemos actuar siempre en consecuencia de nuestra esencia?
Estamos contaminados de miedos, de culpas, de reglas, de imposiciones, de convenciones, de moral. Nos adiestran desde chiquitos, nos enseñan a contenernos, a controlar nuestros impulsos (que es lo más puro que tenemos). Y así, acostumbrados a cuidar nuestra imagen y nuestras acciones, es cuando las palabras ocupan su papel tan importante.
Entonces, atados de pies y manos, muchas veces tratamos de sacar esa esencia a través de lo que decimos. Esperamos encontrarnos con otro en sus palabras, conectarnos, compartir lo que tenemos adentro y compararnos hasta reconocer alguna similitud, algo que nos una a un nivel espiritual. Nos buscamos desesperadamente en las palabras del otro. Buscamos amor, buscamos un cómplice para escapar de las reglas que nos atan.
Las palabras están para cuando lo que pensamos o sentimos no puede ser puesto en acciones. Por eso digo... son sólo PALABRAS y suelen estar en reemplazo de algo más.
Y en oposición a las palabras, valoramos el silencio porque significa que alcanza con una mirada o un gesto para ser nosotros mismos y compartirlo con el otro. Pero para eso, necesitamos que haya una conexión, no? No podemos mantener la mirada a los ojos de otra persona y limitarnos a sentir y comunicar así, en silencio, si no es con alguien con quien compartimos algo más que lo material o lo superficial, algo... espiritual: Amor, quizás?

Las palabras en el amor...

Inventamos miles de formas de definir una "relación".
Pero cuantas más palabras usamos, más difícil se hace aclarar las cosas.
(Sexo and the city)

Cuando estamos en pareja, o con un ser querido, y no podemos evitar repetirle constantemente lo mucho que lo queremos, es porque a veces sentimos que nuestro cuerpo no dice lo suficiente, que no alcanzan los mimos, los besos, las caricias o los abrazos para expresar ese amor que sentimos.
Lo más loco, es que justamente porque sentimos que no alcanza, inventamos (en el castellano por lo menos) palabras con diferentes grados de amor: "te aprecio", "te quiero", "te adoro", "te amo". Pero.. cuándo cambiamos de nivel? Es de un momento para otro o es un proceso? Saber que existe un término con más "contenido amoroso", nos condiciona por un lado.. a pensar "¿Cuándo será el momento para decirlo?" o preguntarnos si ya lo sentimos, y por otro lado.. a esperar el día en que nos lo dicen, como si fuera un premio que ganamos... o un nivel completado!
¿Por qué esa necesidad? ¿Cambia algo el día en que nos dicen "Te amo" en lugar de "Te quiero"? ¿El cuerpo sufre alguna modificación? ¿REALMENTE sentimos más amor? ¿Qué significa en una relación que dos personas se amen o se quieran? ¿Cuál es la verdadera diferencia? ¿Van a accionar diferente con un "te amo"? ¿Van a sentirse más felices?
El amor es amor, SIMPLEMENTE SE SIENTE. Es la sensación más increíble que podemos sentir, y por eso nos esforzamos por ponerle términos, grados y palabras. Pero al final... son sólo palabras.
Esas diferentes nomenclaturas son la consecuencia de una imperiosa necesidad de hacer del amor algo material y manipulable. No podemos permitir que lo que sentimos nos exceda, que nos haga perder el control, porque crecimos aprendiendo a controlar TODO: lo que está adentro y alrededor nuestro, porque hasta para las cosas más inexplicables e inmensas, necesitamos una explicación, Y PARA ESO.. ESTÁN LAS PALABRAS.


El amor es amor, no importa que nombre le pongamos, porque ningún sonido que podamos emitir puede representar realmente la sensación de sentir amor.. Lo importante es poder liberarnos de esas convenciones, de los miedos, de la relevancia que le damos a esas palabras, y aprender a SENTIR y nada más, que es lo más grande que nos puede pasar.

Las palabras en el amor, como en tantas otras cosas, son la consecuencia del miedo a perder el control. Cuando perdemos el miedo, aprendemos a estar en cómodos en silencio.

"El corazón no necesita lenguaje. Su misma pulsación te une a toda la creación."
Sri Sri Ravi Shankar

El corazón no necesita lenguaje. Su misma pulsación te une a toda la creación.

Comentarios